martes, 30 de julio de 2013

Imágenes de todos los días en China (3)




OK, algunas de las imágenes que pongo aquí no las tomé yo, pero me las han mandado recientemente amigos chinos y creo que se vale. Vamos por temas. Primero algunas cuantas imágenes que demuestran que a los chinos no los detiene nadie, ni se acongojan por inconveniencias menores:


 ¿Qué, un poco de lluvia?  ¡Súbase que no hay excusa para faltar al trabajo!




Este cartero (sí, es un cartero) realmente tomó muy a pecho eso de que hay que entregar las cartas “llueva, truene o relampaguee”  (o esté destruido el puente, en este caso). No podemos dejar que lleguen tarde esos cobros...




- Oye, pero ¿no deberías llevar a reparar el camión?  Digo…
- Naaaa, no pasa nada.




Estos mecánicos no dan excusas chafas como “lo siento, no tenemos gato hidráculico…” 




Y la policía tampoco tiene excusa.
- ¿No tenemos para comprar patrullas?
- No.
- ¿Unas motos?
- No.
- A ver, trae acá ese tuk-tuk y unas latas de pintura pues.
- ¡OK!



- ¿Ya viste esos carros alemanes que barren las calles solos?
- Sí, están geniales.
- ¿Podemos comprar unos?
- Están muy caros.
- Déjame hablarle a mi primo, a ver qué se le ocurre.
- ¿Tu primo el barrendero?
- Sí.
- Pero…
- Es bien creativo, vas a ver.




... y sin embargo, se mueve. 

Y como una serie de fotos en China nunca está completa sin traducciones graciosas, aquí van las de rigor:



Me parece que confundieron la receta con el nombre del plato…



OK, demasiado literal.



Si se pone impaciente, pase por acá.



Favor de no romperse la cabeza contra el suelo. Luego tenemos que trapear.



Ahora, para todos aquellos que tienen la duda de cómo hacemos los que estamos aquí para usar la Sección Amarilla cuando necesitamos un plomero o un electricista: ¡no se lo pregunten más!



Si es de lo más sencillo: basta abrir la puerta y buscar el teléfono en la pared de la casa (o en los escalones, porqué no).



Y bien, cerremos con un pequeño paseo matutino. Bajamos al jardín, y vamos caminando a ver qué nos encontramos en la librería.



Para empezar, vemos a un señor mayor practicando el Kung Fu de la Grulla, o algo así. ¿Kung Fu del Flamingo?



Luego nos encontramos con unos de ejemplos de graffitti, que la verdad sea dicha, por lo menos no es tan agresiva como la de los Cholos.


Llegamos a la librería. Vamos a ver qué ofertas hay. Siempre ponen libros en sets para que sea más interesante comprar de varios…



Déjame ver, ¿cuál estará mejor? 
¿La Biblia + Arquitectura + Catástrofes Globales?
¿O qué tal Los Rollos del Mar Muerto +  Dinosaurios + Criptografía?

Estos sets realmente están pensados para gente con intereses MUY diversos.
Creo que me llevaré a Darwin, Freud y Shakespeare… algún trastorno genético y sicológico seguro ha de tener ese tal Hamlet.


sábado, 27 de julio de 2013

El escudo de la familia






Por Hu Chenzhong

Un país tiene su bandera, y una fábrica o una escuela tienen su escudo. Siempre me pareció raro que mi familia tuviera también un escudo. Esta insignia familiar no era más que el dibujo de un pez en la puerta de la casa, y de hecho estaba hecho de una forma tosca y con líneas mal hechas, de modo que a duras penas se podía interpretar la figura. Y por supuesto, no iba nada bien con la familia de un pintor cuyo talento se conocía en todo el distrito. Para cuando entré a estudiar en la Academia de Artes de la provincia, ya me era insoportable contemplar la existencia de semejante crudeza de dibujo, y mucho menos tenerla como insignia de nuestra honorable familia.

De modo que un día, me armé de una lija y mezclé un bote de pintura de color castaña, determinado a quitar esa figura y pintar la puerta con un nuevo emblema familiar. Pero justo cuando estaba por empuñar el pincel para hacer un bosquejo de la nueva composición, apareció mi padre.

“¿Qué haces aquí?”, me preguntó con tono triste.

“¿Quieres saber lo que hago? Voy a crear una nueva insignia familiar,” contesté levantando el pincel.

“¡Espera! Déjame primero contarte la historia de ese pez.” Mi padre suspiró profundamente antes de encender un cigarrillo, y entonces me emepezó a contar el secreto de esta imagen, un secreto que tantas veces había querido averiguar:

“Mi abuelo tenía cuatro hijos, todos altos y fornidos. En aquel entonces, había guerras que causaban caos por todas partes, y aún con cinco hombres en casa nuestra familia a duras penas podía ganar lo suficiente para subsistir.

Una noche, mi padre se despertó y salió al baño del jardín, cuando vio una figura humana escurriéndose entre las sombras rumbo a la cocina. Gritando para que sus hermanos vinieran a ayudarlo, rápidamente atrancó la puerta. Todos se levantaron de un salto, tomaron lámparas, palos y hachas, y se pusieron a buscar por todos los rincones de la casa. Tienes que entender que en aquel entonces, un kilo de grano representaba la diferencia entre la vida y la muerte; así que estaban todos decididos a encontrar al ladrón y dejarlo por lo menos cojo, si no es que matarlo. Buscaron por todos lados pero al final no hallaron nada, así que se pusieron a burlarse de mi padre y a decirle que estaba miope, aunque él juraba que había visto a un hombre. Mientras discutían de esta forma, llegó mi abuelo y les dijo que se fueran a dormir de una buena vez. 

Cuando se retiraron, mi abuelo se acercó al gran tonel de agua que teníamos en la cocina y golpeó la tapa, diciendo “Deja de esconderte, sal pronto de ahí.” Al oír estas palabras, un hombre asomó la cabeza, empapado y con una palidez de muerte en el rostro. Temblaba de miedo, con una mano sujetando la tapa del tonel y con la otra una bolsa de arroz. 

Viendo al ladró, mi abuelo suspiró. “Ya ha pasado todo, ahora vete pronto de aquí, si mis hijos te encuentran seguramente te dejarán malherido.”

El ladrón miraba con incredulidad, sin poder dar crédito de que pudiera escapar sin daño de la situación. Mi abuelo le hizo seña de que se retirara y el hombre salió del tonel para irse, cuando mi abuelo notó que había dejado caer la bolsa de arroz, de modo que la recogió y se la ofreció al ladrón. “Llévatelo, te puede durar unos días a ti y a tu familia.” El hombre quiso decir algo pero las lágrimas se le agolparon en la garganta. Sólo pudo bajar la cabeza y retirarse en silencio. Cuando estaba por llegar a la puerta mi abuelo lo alcanzó y le dio una tira de monedas de cobre también, diciendo “Toma este dinero también, quizás con él puedas empezar algún pequeño negocio. Pero abandona esta actividad deshonrosa.”

El ladrón se puso de rodillas y tocó el suelo con su frente varias veces antes de por fin retirarse.

Pasó bastante tiempo después de ese episodio y un día muy de mañana, cuando mi abuelo abrió la puerta encontró un pescado fresco, como de un kilo, colgando del picaporte. Al principio se soprendió, pero tras pensar un poco, llegó a la conclusión que el ladrón debía haberlo dejado ahí. Quizá se había convertido en pescador o en comerciante de pescado.

A partir de ese día, cada día aparecía un pescado gordo y fresco colgando de la puerta, y nuestra familia tenía suficiente pescado para comer. Mi padre y sus hermanos estaban perplejos así que un día mi abuelo finalmente les explicó la historia del origen de los pescados.

Tras meses de comer pescado diariamente, mi abuelo se preocupó y consideró que la familia iba a terminar arruinando el negocio del comerciante de pescado, así que durante los siguientes días se puso a espiar de noche. A la tercera noche, finalmente descubrió al mensajero, y se enteró de la realidad: quien enviaba el pescado ya no era el hombre que había entrado a casa una noche, sino si hijo, a quien su padre le había pedido continuar con esa tarea poco antes de morir. 

Así que mi abuelo propuso algo para cumplir con los deseos del difunto: le dio un cuchillo al hijo, y le pidió que dibujara con él un pescado en la puerta, para representar su intención de pagar su deuda.

Desde entonces nuestra familia ha respetado los deseos de mi abuelo, y hemos mantenido el dibujo del pescado en la puerta, sin importar cuántas veces la casa en sí ha sido remodelada. De esta forma es que el pescado se convirtió en el emblema familiar.”

Cuando mi padre terminó su historia, dejé el pincel y me quedé contemplando el dibujo por un largo, largo tiempo.



* * *

Hu Chenzhong es un editor y escritor casi desconocido, originario de la provincia de Hunan. Publica en revistas y periódicos locales y es especialista en historias cortas como esta. En 1997, fue incluido en la antología de Panda Books, “Anecdotal One-Minute Stories”.

Si quiere ver otros cuentos cortos de escritores chinos contemporáneos, lea Doña Alta y Don Bajito (una historia de amor), o bien la estremecedora Un Puñado de Arroz. O si prefiere a los poetas clásicos chinos, lea El Exquisito Placer del Ocio.



VIDEO DEL DÍA


The Little Match Girl, ó La Niña de los Cerillos, es un cuento clásico de Hans Christian Andersen (1845), quien lo escribió con la intención de concientizar a la gente de su tiempo del sufrimiento de los niños de las bajas clases sociales en Europa. Ha sido animada y filmada muchas veces, y aunque definitivamente no soy fan de las libertades que Disney siempre se toma para adaptar historias, su cortometraje de 2006 sí hace justicia al cuento original (aunque cambian la Dinamarca original para situarla en Rusia):


jueves, 25 de julio de 2013

Guía para paranoicos, Parte II



Hanna-Barbera. Via Maggie McNeill

Decíamos que algo (o mucho) tiene de cierta la preocupación moderna por el estar constantemente espiados. Después de todo, ni el Big Brother de la novela de Orwell hubiera imaginado la extensión del espionaje que tenemos hoy en día; con unos cuantos clicks y una conexión de internet podemos hacer lo que los espías de antaño tan sólo podían soñar: buscar datos personales, registros criminales, números telefónicos, espiar las computadoras de alguien más… y el gobierno de EUA puede directamente escuchar cualquier llamada que desee. Y encima de todo eso, los Reality Shows van más allá todavía, porque convencen a la gente de convertirse voluntariamente en la indigna, degradada estrella del Truman Show.

Pero todo eso es del dominio público, hasta son notas aburridas. ¿Quiere una nueva razón para que no se le acabe la paranoia, o por lo menos para seguir sorprendiéndose? Aquí van cinco más:


SU CELULAR PUEDE SER HACKEADO CON APPS EN DONDE MENOS LAS ESPERA

Oh, no. ¿Más invasiones al celular? ¿No habíamos tenido suficiente con las del artículo anterior?

Jaja, no.

Y no ayuda para nada el saber que hasta los mismos hackers, en una convención de hackers, fueron engañados con este método. En la convención de seguridad DefCon 2011, alguien que quería probar su punto instaló en el lobby del edificio un bonito e inocente quiosco para recargar celulares. El lector ya imaginará a dónde vamos con esto…

Resulta que el quisco en efecto, cargaba la batería de los celulares que se conectaban, con el pequeño efecto secundario de descargarles virus al mismo tiempo. Lo bueno fue que el responsable de esta salvajada era una empresa de seguridad, y el virus que descargaba era una advertancia para “ser más cuidadosos”. OK, gracias. Y también gracias por darles más ideas a un montón de ciber-villanos.

Como si no tuvieran ya bastantes.

Sólo como dato curioso: fueron 360 personas - que se dedican a la seguridad tecnológica - las que cayeron en la trampa en 3 días. En UN hotel.


SU CELULAR PUEDE SER HACKEADO… SIN NECESIDAD DE APPS

“Muy bien, enterado. Siempre salir con el celular cargado, no dejarlo cerca de la computadora, no descargar cosas más que del Apple Store…”

A ver, querido lector. Vaya y lea de nuevo el título del artículo. Y ya vamos en la segunda parte, así que ni se moleste. Su celular no necesita de ninguna interacción con nada ni nadie en absoluto, para poder ser interferido. 

Otra vez, un villano maligno investigador de una universidad, esta vez la de Luxemburgo, descubrió la forma de realizar “ataques aéreos” a celulares, interviniendo directamente la función del procesador de radio, lo que en español significa que se usa un aparato que HACE CREER AL CELULAR QUE ESTÁ CONECTADO A UNA RED VÁLIDA, cuando en realidad está conectado a una red generada por el espía. Y con eso, se puede monitorear y espiar todas sus comunicaciones (incluyendo las funciones de cámara, en algunos modelos) al 100%.

O sea que básicamente, este equipo espía reproduce la función de una torre de comunicaciones. ¡Seguramente no es fácil de hacer, y debe ser carísimo, y… !



SU LAPTOP… LO ESTÁ OBSERVANDO

Desde que veíamos a Dick Tracy ó a Los Supersónicos, soñábamos con el ‘videófono’. Junto con los coches voladores, las computadoras superinteligentes que seguían usando letras verdes sobre fondo negro, y la moda de usar unitardos plateados ( ¿? ), eran una imagen recurrente del futuro.

Pues bien, ya lo tenemos. O sea el videófono, no el futuro prometido. Y la verdad sea dicha, no hicimos tanto aspaviento cuando finalmente llegó. Se ha hecho una cosa más bien trivial, y a veces lo desconectamos porque alenta mucho la llamada. Pero en fin, la cosa es que ya nuestras laptops vienen con camaritas integradas sobre el monitor, para que la otra persona pueda ver nuestra cara de recién levantados después de una noche de bacanal.

O para que la active alguien desde una locación remota para espiarnos, por supuesto.

Hay todo tipo de programas que se pueden descargar gratis, para hacer esto. No pondré los websites porque me dirijo a mis lectores paranoicos, no a los pervertidos. Pero un voyeurista de Florida se dedicó a hacer eso en 2008: como se dedicaba a arreglar laptops, les ponía ahí un programa que luego controlaba de su casa, en la esperanza de capturar imágenes de sus víctimas con poca ropa.

Pero esta técnica no se limita a los pervs: en el 2010 una ESCUELA en Pennsylvania fue descubierta haciendo lo mismo. La escuela le dio laptops a sus alumnos sin decirles que había instalado un programa de espionaje de video.

Así que, ¿por qué no practicar algunos sketches, o esa canción de Justin Bieber que tan bien le sale? Igual puede convertirse en la nueva sensación del internet…


EL MEDIDOR DE ELECTRICIDAD: UN ESPÍA QUE NO SE PUEDE EVITAR

¿El medidor? ¿Cómo, la cosa esa redonda que está ahí afuera de la casa contando kilowatts o lo que sea? ¿Cómo puede ser un espía?

Por favor, estamos en el futuro. Todo aparato pueden y será usado en su contra, es como el sueño de Skynet. Hay una nueva tecnología que se llama NALM y que quiere decir “Monitoreo No-Intrusivo de Carga Eléctrica de Aparatos Domésticos”. 

Traducción: se puede monitorear no sólo la cantidad de electricidad que usa en su casa, sino la ‘firma’ eléctrica de cada aparato: el refrigerador, por ejemplo, emite una señal de consumo diferente de la computadora, y así con todos los aparatos.

De modo que monitoreando estas fluctuaciones, se puede saber con exactitud qué aparatos usa y por cuánto tiempo. En Japón ya hay una red de computadoras que deducen por este medio, cuánto tiempo ve TV, cuánto tiempo usa la laptop, cuánto tiempo está en el baño…

El único consuelo es que esa tecnología aún no puede derrotar a un diablito de 10 pesos.


EL CELULAR NO SÓLO ES UN ESPÍA, SINO QUE TE CONTROLA LENTAMENTE…

Así que finalmente llegamos a lo bueno: control mental puro y duro:

Al parecer todavía falta un poco para llegar a eso - y no creo que sea por falta de ganas de intentarlo - pero lo que ya empezamos a ver es que, aún sin una misteriosa agencia de gobierno mandando mensajes de “OBEY!”a través de sus nefastos satélites, el celular por sí solo basta y sobra para hacernos cosas raras.

Por ejemplo, se han hecho estudios para demostrar qué tanto puede distraernos un celular. Y la respuesta es, MUCHO. ¿Cuánto es mucho? Pues tanto como NO NOTAR a un payaso en uniciclo haciendo malabares enfrente de uno. Otro estudio demostró que los celulares ‘llevan’ el stress del trabajo a la casa, y a cualquier lado a donde uno vaya, porque el aparato hace que ya no haya separación entre las diferentes cosas que hacemos.

Pero quizá el más extraño fue un estudio en Alemania que parece demostrar que el sólo hecho de marcar números en el celular afecta nuestro estado emocional, porque vamos relacionando inconscientemente los números con las palabras que saldrían si estuviéramos ‘texteando’. En el estudio, pideron a los voluntarios teclear diferentes números, o simplemente verlos escritos, y decir qué números les parecían más agradables. El número más agradable fue el 5683, que es el que deletrea ‘Amor’ en alemán, y el más desgradable fue el 26478, que deletrea ‘Miedo’.

Yo por eso ya puse un letrero sobre mi escritorio que dice: 73525283

¡Relájate!


VIDEO DEL DÍA


Crac! Es un cortometraje animado de que ganó el Oscar en 1981. Fue escrito y dirigido por Frederic Back, y muestra la melancólica historia de un árbol que se convierte en mecedora, y es testigo de la evolución de la ciudad de Montreal: